14 Ene ¿AFICIONADO AL VINO? ¿ ES EL VINO AMIGO O ENEMIGO PARA NUESTROS DIENTES?
El color de nuestros dientes se ha convertido en una cuestión estética de primer orden. El vino siempre ha sido, junto al café, uno de los alimentos prohibidos si aspiramos a mantener una sonrisa libre de manchas en los dientes. Por un lado, el vino tinto resulta eficaz en la lucha contra las bacterias y la formación de la placa dental, responsables de las caries y enfermedades gracias a los polifenoles (antioxidantes naturales).
Pero el vino también puede ocasionar manchas en nuestro esmalte, ya que posee una sustancia llamada cromógeno, productora de pigmentos. que tienen la capacidad de adherirse al esmalte dental y manchar los dientes. Además, la acidez del vino también propicia la filtración de sustancias.

¿Qué medidas seguir?
Está claro que hay que conseguir un equilibrio entre la ingesta de vino y las medidas higiénicas y preventivas para mantener unos dientes blancos. Los expertos advierten que, tras la ingesta de alimentos como el vino, debemos cepillarnos los dientes, pues corremos el riesgo de que nuestros dientes blancos pasen a tener un color amarillento y, en algunos casos, hasta oscuro. Para reducir el efecto dañino del vino, podemos enjuagarnos la boca con agua después de beberlo o cepillarnos los dientes. Otra opción más profesional para casos más severos es optar por una limpieza y un blanqueamiento, que consiga eliminar las manchas del esmalte a la vez que se aclaran nuestros dientes.

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